La C.G.T. dividida de 1945 y la movilización de las bases obreras.

 

 

 

Los hechos que van transcurriendo en la Argentina denotan una creciente centralización del poder en la persona presidencial y su entorno en aras a la consecución de un “modelo” no publicado pero que lleva ínsito la eliminación de las sociedades intermedias como último paso luego de la sepultura de las FFAA, los partidos políticos, las legislaturas, las gobernaciones, las leyes de presupuesto y cuanta institución cimenta la sociedad y el Estado.

Ahora es el turno de las asociaciones profesionales de trabajadores y para ello no sólo se vale de los ataques por el flanco tales como la presión fiscal sobre los salarios, la falta de incremento de asignaciones por desempleo, la obstrucción al pago de fondos por obra social, el tope para el cobro de asignaciones familiares como al incremento de salarios a través de las convenciones colectivas, etc. a fin de “disciplinar” a los trabajadores sino por vía de alimentar las divisiones dentro del movimiento obrero y concretamente de la C.G.T. para volver a 1943 cuando coexistían 2 centrales obreras.

O sea, es la vuelta a la “década infame” como se denominó a aquel período aciago de la historia argentina.

El próximo paso ha de acontecer cuando se esmerilen las funciones que cumplen los sindicatos tales como la administración de las obras sociales  o la autoridad administrativa se constituya en epicentro de absorción de los conflictos gremiales, tal como está aconteciendo con las disputas entre la dirigencia sindical con motivo del Congreso Confederal del máximo organismo cegetista. Será entonces que se encontrarán vacios de contenido y carecerán de razón de existir subsistiendo como cáscaras vacías o correas de transmisión del poder centralista y absoluto.

 

Hacia octubre de 1943 todavía existían dos C.G.T. que funcionaban bajo los números 1 y 2 producto del ahondamiento de la división derivada del II Congreso de la C.G.T de diciembre de 1942.

La primera dirigida por José Domenech del gremio ferroviario junto con sindicatos grandes como tranviarios, cerveceros, telefónicos e incluían a dirigentes como Gay, Orozco, con predominancia comunista

La segunda a cuyo frente se encontraba Andrés Pérez Leirós de origen municipal junto con La Fraternidad, construcción, gráficos, empleados de comercio, alimentación, madera, trabajadores del Estado y que incluían a Borlenghi, Tesorieri, de orientación socialista.

El pronunciamiento militar del G.O.U del 4 de junio de 1943 llevó al coronel Juan Domingo Perón a la jefatura del burocrático Departamento de Trabajo luego transformado en Secretaría de Trabajo y Previsión desde donde irradió su política social con cuyas acciones concretas ganó la confianza de crecientes sectores del sindicalismo y de los trabajadores hasta que los acontecimientos derivados del triunfo de los aliados en la 2ª. Guerra Mundial ensoberbecieron a la entente liberal-marxista en todos sus frentes.

El 15 de septiembre dos hermanos del dirigente gremial de la carne Cipriano Reyes fueron asesinados por pandilleros comunistas en las proximidades de La Plata motivando un multitudinario velatorio y posterior cortejo con 3 cuadras de ofrendas florales. El día del entierro de los militantes sindicales 30 discursos se pronunciaron y el último de ellos el del coronel Perón quien había querido acompañar los restos de dichos trabajadores. Este hecho tuvo una trascendencia no menor en los acontecimientos que se sucedieron.

El 10 de octubre Perón debió renunciar a los tres cargos que detentaba en el gobierno por presión de los elementos oligárquicos y con él todo su equipo ocasión en la cual pronunció un célebre discurso despidiéndose de los trabajadores para luego ser arrestado y conducido a la isla Martín García.

Pese a la promesa de que los derechos de los trabajadores incorporados a la legislación no serían derogados las bases gremiales intuyeron que aquella no sería respetada por lo que exigieron su liberación. Y esto fue así pues el pago del feriado del Día de la Raza dispuesto por el líder el 9 de octubre de 1945 fue resistido por los empleadores con aquello de “…vayan a cobrárselo a Perón…”. Las delegaciones obreras pidieron audiencia por el nuevo titular de la Secretaría de Trabajo quien si bien las recibió no satisfizo sus inquietudes.

 

 

Para el 15 de octubre en las ciudades de Tucumán y Rosario se clamaba por un paro general espíritu que era compartida también por la dirigencia y las bases en Capital Federal y Gran Buenos Aires. Cipriano Reyes al frente del sindicato de la carne de Berisso y Ensenada dispuso la huelga general y la marcha hacia Plaza de Mayo que se efectivizó el mismo 16.

Grandes establecimientos como el frigorífico Wilson o las textiles Campomar y Frazalana lo imitaron, por lo que como en una pacífica marea incontenible los trabajadores comenzaron a abandonar los establecimientos rumbo a la histórica Plaza de Mayo y en los barrios el vecindario se reunía al efecto al son del golpeteo de cacerolas acompañando la pueblada.

En dicha jornada y hasta la medianoche la dirigencia gremial discutía si  se llevaría a cabo una huelga general revolucionaria en todo el país a partir del 18 ocasión en la cual Libertario Ferrari (1), delegado de la “Compañía Primitiva de Gas” contrariando las instrucciones del secretariado del gremio luchó denodadamente por la medida de fuerza y su moción acompañada por Seijo, Piccolo y Conditi obtuvo una mayoría de 16 contra 11.

Entre los muchos dirigentes que impulsaron el movimiento cabe recordar al mentado Seijo (maderero), Chacón (gastronómico), Valentín Rubio (tranviario), Garófalo (vidrio), Marcelino Domínguez (Frigorífico Anglo), Lenca (azucarero), Giardino (textiles) y tantos otros cuya memoria se ha perdido inmersos en la gesta histórica.

Lo que siguió fue la más conocida movilización del 17 de octubre de 1945 consagrado como Día de la Lealtad.

“…Era el subsuelo de la Patria sublevado…” como escribiría Raúl Scalabrini Ortiz.

 

Así como en 1453 los prelados e intelectuales de Constantinopla discutían el sexo de los ángeles cuando estaba cayendo Bizancio en poder del Imperio Otomano, en 1943 la dirigencia gremial seguía discutiendo una huelga general que no sólo ya se había producido sino que estaba generando la más grande movilización popular de la historia argentina.

 

(1)Libertario Ferrari, hijo de anarquista y militante gremial falleció en la noche del 10 al 11 de junio de 1947 en las proximidades de Natal (Brasil) cuando viajaba al Congreso anual de la Organización Internacional del Trabajo en representación de la C.G.T.

 

(amén de las múltiples publicaciones habidas los datos de esta nota abrevan en “Del anarquismo al peronismo. Historia del Movimiento Obrero Argentino” de Alberto Belloni, Colección la Siringa, Arturo Peña Lillo Editor, Buenos Aires, 1960; “El militante” por Perla Linera Capítulo VIII, testimonios de Juan Gabriel Puigbó padre y Alberto Tomás Pignataro; actas de la C.G.T. del 16 de octubre de 1945).

Rodolfo Jorge Brieba